18 julio, 2007

La vida de los otros

Sonata para un hombre bueno
Una película intensa en la descripción de la interioridad humana, donde se juegan la libertad o la opresión, la lucha o la claudicacion, la vida o la muerte.
Vamos por la vida sintiendo el peso de las estructuras y experimentamos una infima y sutil conexión con el resto de los hombres que lidian con cada obstáculo para no desesperar, acudiendo a cada mínima reserva de sentido de lo que vivimos. Esa conexión es primordial, casi instintiva, si se lo permitimos; pero no es menos eficaz cuando la vida está amenazada. Como me dijo una vez una amigo recordando los padecimientos a los que estuvo sometido desde fines de los 70 en algún rincón de la sociedad argentina: "no hay nada que puedan hacer para quitarte el tesoro de libertad que hay dentro de cada uno..." nada que rompa el cerco que cuida la dignidad y el milagro que cada vida es.
Para preguntarnos despues de la película:
En las estructuras humanas, ¿poder o dignidad?
¿Habrá alguna manera de vivir armónicamente las estructuras (sociales, políticas, religiosas, etc.) que los mismos seres humanos vamos imponiendo en nuestra vida?
Llama sobre todo la tensión que se percibe en el personaje de la policia secreta, desde el momento mismo en el que comienza a ver la vida de...
Mirando la vida de los otros, interrogantes por la propia.
Las opciones de los mirados: nos vamos o nos quedamos?, ¿nos resignamos o mantenemos los brazos en algo, nos acostamos con el poder?
¡Cómo nos necesitamos unos a otros...! desde que nos digan quienes somos, hasta que nos sostengan o nos permitan amar o ser amados.